
Abrir Idealista, mirar Portals Nous, después bajar a Son Ferriol, luego volver a subir el presupuesto “por si acaso” agota a cualquiera. La pregunta qué casa me puedo permitir no va solo de números. Va de no perder meses, de no enamorarte de una vivienda que el banco no acompaña y de llegar a notaría con todo atado.
Trabajo con compradores en Baleares, sobre todo en Mallorca, y el patrón se repite: ingresos correctos, ahorros razonables, pero falta una foto completa. Cuando esa foto aparece, la búsqueda se ordena y la compra deja de sentirse como un salto al vacío.
En esta guía te explico el método que usamos para responder, con precisión, a qué casa me puedo permitir en 2026 en Illes Balears. Incluye impuestos reales (ITP, IVA, AJD), gastos habituales, documentación, tiempos y tres momentos del proceso donde revisamos todo.
Nota importante: la fiscalidad cambia por tramos, situación personal y tipo de inmueble. Para decisiones finales, lo normal es confirmar con la ATIB, notaría y tu asesoría.
El precio publicado es una parte. Tu presupuesto total se compone de tres cajas. Si una falla, la operación se rompe o se vuelve incómoda.
Caja 1. Cuota mensual (hipoteca y otras deudas).
Caja 2. Entrada (lo que no financia el banco).
Caja 3. Impuestos y gastos (compraventa y, si hay hipoteca, gastos de financiación).
Cuando alguien pregunta qué casa me puedo permitir, en realidad está preguntando si esas tres cajas encajan a la vez.
En la práctica bancaria, el punto de partida es el endeudamiento. La referencia más usada es mantener la carga de deuda en torno al 30 por ciento de tus ingresos netos mensuales. No es un dogma, pero es una base prudente para no vivir al límite.
Fórmula rápida
Cuota mensual objetivo = ingresos netos mensuales × 0,30
Si ya pagas coche, préstamos o tarjetas, ese importe cuenta. El banco mira el endeudamiento total, no solo la hipoteca.
Para entender cómo miran esto las entidades y los riesgos de endeudarse de más, una fuente útil es el Banco de España, en su Portal del Cliente Bancario: https://clientebancario.bde.es/
En vivienda habitual, lo más común es que el banco financie hasta el 80 por ciento, pero calculado sobre el menor valor entre:
1) precio de compraventa
2) valor de tasación
Ejemplo rápido:
Compras por 400.000 €.
Tasación: 380.000 €.
Base del 80 por ciento: 380.000 €.
Hipoteca aproximada máxima: 304.000 €.
Esto explica por qué una vivienda “entra por cuota” pero no “entra por ahorros”. Y también por qué una tasación baja cambia toda la jugada.
Si quieres repasar conceptos de tasación y mercado hipotecario con una fuente oficial, el Banco de España publica información general aquí: https://www.bde.es/
Para responder bien a qué casa me puedo permitir, el ahorro es el filtro más duro. En Baleares, además, el impuesto principal varía según si compras segunda mano u obra nueva.
En una compra “estándar” con hipoteca del 80 por ciento:
Ahorro mínimo = 20 por ciento del menor valor (compra o tasación) + impuestos + gastos
Y ahora, lo que la mayoría necesita ver claro: qué impuestos aplican en Illes Balears.
En Baleares, las competencias autonómicas afectan a ITP y AJD, y se aplican tipos y posibles bonificaciones según el caso. Para confirmación oficial y textos vigentes, la referencia es la ATIB: https://www.atib.es/
Para conceptos estatales como IVA, también sirve la AEAT: https://sede.agenciatributaria.gob.es/
Lo normal en segunda mano es pagar ITP. En Baleares, el ITP funciona por tramos y depende de la base imponible y de circunstancias. En la práctica, quien compra suele calcularlo con un “estimador” y luego lo confirma con gestoría o ATIB antes de firmar.
Qué debes tener presente (sin liarte con tecnicismos)
• Se liquida tras la firma de la escritura.
• El sujeto pasivo suele ser la parte compradora.
• La base imponible suele ser el valor declarado, con matices si la Administración aplica comprobación de valor.
• Hay casos con tipos reducidos o beneficios fiscales según perfil (por ejemplo, ciertas situaciones de vivienda habitual, colectivos concretos o VPO, cuando aplique). Es mejor revisarlo caso por caso.
En obra nueva, lo habitual es:
• IVA (impuesto indirecto estatal, tipo general en vivienda suele ser el 10 por ciento en vivienda nueva, con excepciones como VPO especial u otros supuestos).
• AJD (Actos Jurídicos Documentados) en la escritura, con tipo autonómico y posibles bonificaciones según la normativa vigente.
Para repasar el rol del notario y por qué la escritura pública importa, el Consejo General del Notariado lo explica bien: https://www.notariado.org/
Además de ITP o IVA y AJD, en una compraventa normal aparecen estos gastos. En cifras, cambian por precio, complejidad, número de copias, registro y si hay hipoteca.
En compraventa
• Notaría (escritura).
• Registro de la Propiedad (inscripción).
• Gestoría (si la eliges o si entra por paquete con hipoteca).
• Copias autorizadas y simples, según necesidad.
Si hay hipoteca
• Tasación.
• Comisión de apertura, si existe en tu oferta.
• Seguros vinculados, si los contratas. En mi experiencia, aquí conviene leer condiciones con calma y comparar.
Sobre derechos del consumidor hipotecario y documentación precontractual, conviene revisar información del Banco de España y, para la parte legal, la Ley 5/2019 (LCCI). En vez de enlazar a resúmenes no oficiales, lo más limpio es ir a fuentes institucionales del BOE: https://www.boe.es/
Una compra segura en Baleares no se basa en “confianza”. Se basa en revisar documentos concretos, en el momento correcto.
• Nota simple del Registro: titularidad, cargas, hipotecas, embargos, afecciones.
• Referencia catastral y comprobación básica Catastro.
• Recibo del IBI y situación del inmueble a nivel municipal.
• Certificado de estar al corriente con la comunidad (si hay comunidad de propietarios).
• CEE (Certificado de Eficiencia Energética) vigente.
• Si aplica por tipología y zona: documentación urbanística, situación de ampliaciones, terrazas cerradas, piscinas, anexos. En Mallorca esto marca la diferencia entre una compra tranquila y una compra con sustos.
En viviendas rústicas o con elementos antiguos, también miramos con más lupa temas de legalidad urbanística y coherencia registral y catastral. Ese punto cambia según municipio y tipo de finca.
El contrato de arras es el punto donde la ilusión pasa a obligación. En España se usan mucho las arras penitenciales (las típicas de “si tú te echas atrás pierdes la señal, si el vendedor se echa atrás la devuelve duplicada”), pero no es automático. Lo que importa es lo que se firme y cómo quede redactado.
En operaciones con hipoteca, el foco está en:
• Plazo realista para conseguir financiación.
• Qué pasa si el banco deniega la hipoteca.
• Cómo se acredita esa denegación.
• Reparto de gastos si se cae la operación por causas pactadas.
En mi experiencia, aquí se evita gran parte del estrés si se revisa con tiempo y con buena coordinación entre notaría, agencia y asesoría.
Caso real adaptado para privacidad. Pareja con ingresos netos conjuntos de 5.200 € al mes. Querían comprar cerca de Palma y repetían la frase “qué casa me puedo permitir si ganamos bien”.
Paso uno. Cuota.
5.200 × 0,30 = 1.560 € de cuota objetivo. Hasta ahí, iban tranquilos.
Paso dos. Ahorro.
Tenían 70.000 € líquidos.
Empezaron mirando 550.000 €. En números fríos:
• Solo el 20 por ciento ya eran 110.000 €.
• Faltaba sumar impuestos y gastos.
• Y faltaba margen para vida y posibles arreglos.
La solución no fue “buscar un banco que financie más” como primera opción. La solución fue ordenar estrategia:
1) Ajustar precio objetivo a una cifra que encajara con entrada más impuestos y gastos sin dejarles secos.
2) Priorizar viviendas donde el precio se sostuviera con comparables reales para reducir riesgo de tasación baja.
3) Dejar un colchón para el después, porque el primer año siempre trae gastos.
Resultado: compra sin tensión y con margen. Y la respuesta real a qué casa me puedo permitir dejó de ser una cifra aspiracional.
Aquí se cruza todo: cuota, ahorro, impuestos y gastos. Si el plan no cuadra, no se “fuerza”. Se ajusta la búsqueda.

Se revisa la financiación y el calendario real. También se comprueba que la documentación base esté limpia o, si hay un punto sensible, que quede reflejado y resuelto antes de escritura.

Aquí se confirma lo que no se deja para el último minuto:
• Nota simple actualizada.
• Recibos y estado de comunidad.
• Suministros y cambios de titular.
• Qué se entrega el día de firma y en qué estado.

Para acertar con qué casa me puedo permitir, la cuota no basta. En Baleares aparecen costes de vida de la vivienda que cambian tu mes a mes.
Apunta estos:
• IBI anual, según municipio y valor catastral.
• Comunidad, sobre todo en fincas con ascensor, piscina o portero.
• Seguro de hogar y, si hay hipoteca, condiciones bancarias.
• Mantenimiento real: humedades, caldera o termo, carpinterías, electrodomésticos.
• Reformas: incluso una “puesta a punto” sube rápido.
Cuando alguien me dice “el banco me aprueba más”, vuelvo al mismo punto: qué casa me puedo permitir es la que pagas sin apretar la vida.
Hay puntos que muchos compradores no miran hasta tarde.
Blindspot 1: tasación baja
Riesgo: te obliga a poner más entrada o renegociar tarde.
Cómo lo enfocamos: revisar comparables cerrados y el encaje del precio antes de ir a arras.
Blindspot 2: diferencias Registro, Catastro y realidad
Riesgo: rectificaciones, retrasos, costes extra, o dudas legales.
Cómo lo enfocamos: comprobar coherencias básicas desde el principio y pedir documentación que explique anexos y reformas.
Blindspot 3: comunidad de propietarios
Riesgo: derramas, deudas anteriores, limitaciones de uso, conflictos de estatutos.
Cómo lo enfocamos: certificado de estar al corriente, actas recientes si procede y lectura de estatutos cuando afecta a tu uso.
Blindspot 4: fiscalidad mal estimada
Riesgo: quedarte corto de ahorro justo después de firmar.
Cómo lo enfocamos: cálculo por escenario con ATIB y confirmación con gestoría antes de comprometer señal.
Cómo calcular qué casa me puedo permitir (Mallorca, 2026)
1. Multiplica tu ingreso neto mensual por 0,30 para fijar tu cuota objetivo.
2. Resta de esa cuota otras deudas mensuales para ver tu margen real.
3. Estima la hipoteca que encaja con esa cuota según plazo y tipo (TIN, TAE).
4. Calcula tu entrada: normalmente el 20 por ciento del menor valor entre compra y tasación.
5. Suma impuestos y gastos (ITP o IVA y AJD, más notaría, registro y tasación) y comprueba si tu ahorro lo cubre con colchón.
Para impuestos autonómicos en Illes Balears: https://www.atib.es/
Para trámites y conceptos tributarios estatales: https://sede.agenciatributaria.gob.es/
Para educación financiera e hipotecas: https://clientebancario.bde.es/
Para marco legal y textos oficiales (BOE): https://www.boe.es/
Para el papel del notario en la compraventa: https://www.notariado.org/
Para calcular gastos aproximados por aranceles notariales y registrales, el Colegio de Registradores ofrece información institucional: https://www.registradores.org/
En NowHouse tenemos guías prácticas que amplían partes del proceso sin perderte en tecnicismos. Por ejemplo, puedes mirar el blog general aquí: https://nowhouse.es/blog
También solemos publicar contenido sobre preparación antes de comprar, documentación y errores típicos. Si estás organizando tu carpeta, esa parte ayuda a aterrizar tiempos.
Depende de la estabilidad demostrable, antigüedad, consistencia de ingresos y endeudamiento. En autónomos, el banco mira con lupa la documentación fiscal y los promedios. Para una cifra realista, lo normal es simular con tu entidad con tus últimos ejercicios.
La hipoteca se calcula sobre el valor más bajo. Eso obliga a aportar más entrada o renegociar el precio. Por eso conviene analizar comparables y estado real del inmueble antes de firmar arras.
Segunda mano suele llevar ITP. Obra nueva suele llevar IVA y AJD. Hay matices por tipo de operación y vendedor. ATIB y notaría lo confirman con seguridad antes de firmar.
Varía por municipio y valor catastral. Se revisa con el último recibo y, si hace falta, con el Ayuntamiento. Es un coste anual que conviene meter en tu cálculo desde el principio.
Nota simple, recibo de IBI, CEE, y si hay comunidad, certificado de estar al corriente. En viviendas con reformas o elementos sensibles, conviene revisar documentación adicional antes de comprometer importes relevantes.
Aquí merece la pena ser prudente con “reglas mágicas”. El precio se sostiene con comparables reales, estado del inmueble, tiempos, demanda por zona y cómo va a responder la tasación. Si estás en ese punto, lo mejor es verlo con datos de mercado y con tu caso concreto.
Depende de la tensión del mercado en esa microlocalización, del margen frente a comparables, de cargas, de tiempos del vendedor y de tu estructura de financiación. Mejor revisarlo con calma y con números, porque una oferta “rápida” mal planteada suele salir cara.
Si tuviera que resumir todo en una frase, sería esta: qué casa me puedo permitir no significa “qué hipoteca me aprueban”. Significa qué compra encaja con tu cuota, tu entrada, tus impuestos y gastos reales en Baleares, y la vida que quieres llevar después.
En mi experiencia, las compras que salen bien no son las que apuran el máximo. Son las que revisan tres veces los números, firman arras sin prisa y llegan a notaría con la documentación clara.
Cuando pones todo por escrito, la búsqueda cambia. Deja de ser ruido y se convierte en un plan.